Si sos un afortunado y pudiste terminar tu carrera, ahora te toca (si no arrancaste antes) la búsqueda laboral; y ahí uno se encuentra con cosas que, si no se las toma para el lado del humor, tienden a provocar el aumento del consumo de Rivotril en la población ingenieril.
El panorama es realmente paradójico: te sentás a buscar por Internet esas ofertas de trabajo que te van a ubicar en alguna empresa donde comienza el aprendizaje “real” del ingeniero, porque pretendés aplicar los conocimientos (antes de que se te escapen del cráneo) aprendidos durante tanto tiempo, empezás a leer avisos… y te dás cuenta de que realmente la gente de RRHH ignora las funciones a desempeñar por un ingeniero químico, las cuales están tan lejos de fabricar metanfetaminas como de ser actor porno. Tampoco faltan las ofertas como “Graduado de 25 años con 5 años de experiencia”… Si realmente existe alguien con esas características, por favor me avisan que lo denuncio a la Agencia de Fenómenos Paranormales de ese lugar.
Después de enviar el CV a la dirección de todos los avisos que contienen la palabra “ingeniero” y “químico”, te sentás a esperar que suene el celular… y pasan los días… Entonces, cuando ya estás por decidirte a entrar como cadete de una rotisería de tu barrio, llega esa llamada tan esperada y das el primer paso: tener una entrevista.
Como es de esperarse, la entrevista no es en tu lugar de radicación, es decir, hay que ir en colectivos varios hasta llegar a la localidad donde posiblemente podamos ejercer y hacer unos mangos.
Así que te vestís formalmente -cosa que nunca haría un ingeniero de campo pero, bueno, querés dar una buena impresión- y, una vez allá, sos llamado y ahí te topás con tu primer filtro: un licenciado en RRHH que te hace preguntas personales, a las cuales respondes con tranquilidad, y luego te hace un par de test psicológicos para asegurarse de no estar por contratar a un maniático homicida.
¿Qué tiene que ver esto con ingeniería? Aun nada, pero es el sistema de selección y hay que bancársela para poder entrar… total, ya todos saben cómo darle la vuelta al ejercicio de dibujar un arbolito e interpretar las manchas como situaciones lindas.
Finalmente, si das una buena impresión (tenés carisma, chamullo, escote, etc), pasás a la próxima etapa donde conocés a quien puede ser tu futuro jefe, posiblemente un ingeniero veterano que piensa que sos su reemplazo (hay que dar una buena primera impresión para no terminar como combustible en la caldera por “error”); y así continúa la cosa hasta ser aceptado.
En conclusión, muchas veces nos entrevista gente que no tiene idea lo que sabemos y lo que vamos a hacer, y generalmente uno termina en un puesto de algún turno de producción sargenteando empleados, cosa que no tiene que ver con un libro con ecuaciones diferenciales… pero es lo que hay.
Les deseo suerte en su búsqueda, no bajen los brazos, futuramente escribiré sobre otras alternativas laborales para nuestro rubro (cosas que no tiene que ver con la serie Breaking Bad, por si ya lo pensaron).
Ingeniero chofer de taxi

Como en varias de tus publicaciones, triste pero real. Lamentablemente hay muchos profesionales de RRHH que hacen el mismo tipo de selección para diferentes perfiles, cuando en realidad se deben detectar determinadas características para cada puesto y por lo tanto hay distintos métodos para hacerlo correctamente, sobre todo cuando estamos hablando de perfiles calificados como lo es un ingeniero. Sin embargo, como en todo, hay profesionales que sí hacen bien los procesos de selección, pero cuesta encontrarlos... Muy bueno el blog! saludos.
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