Cuando uno recorre el camino por las aulas instruyéndose acerca de la profesión del ingeniero químico, va aprendiendo a calcular todo tipo de máquinas o cómo armar experimentos de manera eficiente. En ese momento, una de las frases más escuchadas es “Hay que calcular las cosas en la peor situación”, máxima que quedará grabada en la médula de todos los estudiantes.
¿Cómo se interpreta correctamente
esto? Las situaciones se calculan dentro del caso límite más desfavorable; por ejemplo, un
aislante térmico pensado para el día más caluroso del año o un espesor de un
recipiente a presión pensado para soportar un gran aumento de la misma, y así.
Este postulado tiende, a veces, a hacernos
ver todo de pésima manera. No es que somos gente negativa, sólo queremos que
el mundo siga girando sabiendo cómo proceder si ocurre lo peor.
En mi opinión, la situación más nefasta es aquella en la que uno desconoce en su totalidad la naturaleza de algún fenómeno
presente o no posee datos para hacer los números como, por ejemplo, la
conductividad térmica de la mojarrita. Ahí es donde se aplica un factor para
sobredimensionar las cosas y rezamos para que alcance con esas estimaciones.
Otra fatídica situación de
cálculo se da cuando uno tiene las bolas llenas y no quiere
calcular nada, sufre de resaca, tiene la PC tan infestada de virus que demora 15 minutos
en abrir una ventana, se le lavó el mate o en el cuarto de al lado le están interpretando una sinfonía de taladro acústico.
El hecho de calcular es
algo que personalmente adoro de mi profesión; es divertido, en el fondo, cuando
uno termina una demostración matemática o resuelve las dimensiones de algún equipo. Te sacás un peso de encima, pero en el buen sentido, porque ese peso lo creamos
nosotros mismos.
Un ingeniero no puede vivir sin problemas, nació para resolverlos. Y si no los tiene, los inventa... varias catástrofes de la historia son atribuidas a ingenieros químicos.
Un ingeniero no puede vivir sin problemas, nació para resolverlos. Y si no los tiene, los inventa... varias catástrofes de la historia son atribuidas a ingenieros químicos.
Sáquenle punta al lápiz y a
darle.
Ingeniero Chofer de Taxi

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