sábado, 31 de agosto de 2013

El ingeniero prometedor:


Cuando uno es un pichón de ingeniero, en algunas clases ponen el ejemplo de “un ingeniero prometedor se mandó tal cagada por no saber hacer tal cosa”, y generalmente se termina pensando que quien hizo el enunciado -o sea, ese profesor-, fue quien lo vivió y que ha preferido permanecer en el anonimato para que los alumnos no le pierdan el poco respeto que le tienen.


Otras veces uno tiende a pensar “qué groso es este tipo, cómo la tiene de clara” porque da ejemplos de su supuesta experiencia en alguna fábrica o implementación tecnológica… Pero después, cuando la curiosidad o la necesidad llevan a uno a agarrar una de esas cosas rectangulares con papeles -dígase libro-, encuentra casi textualmente expuestas esas palabras del docente, lo que nos hace pensar “este sujeto, en su puta vida lo hizo y encima nos hace creer que es re pro”. Me pasó con el armado de intercambiadores, cuando se decía que los tubos se colocaban con un mandril (alesador), cosa que hasta esa época pensaba que el término mandril sólo designaba a un mono arisco con un culo que destacaba por su falta de pelaje.

No me malinterpretes: esta entrada no es para menospreciar a los docentes; la idea es dar a conocer que, lamentablemente, existen ocasiones en las que, ciertos profesores, lo único que han logrado es leer un libro antes que sus alumnos… y a ellos critico esa postura de “dueños del saber”.

¿Cuántas veces nos han dicho “lo importante se aprende laburando”? Y es verdad. Pero no sé si una experiencia en particular puede aplicar a la globalidad… muchas no se pueden escribir dado que dependen de factores como: “qué tan cornudo es tal operario o cómo jugó tal equipo” para ver cómo plasmar el conocimiento científico en algo tangible -dígase fabricar un sachet de leche-.

Ingeniero chofer de Taxi

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